El Latido que Brota de la Lava
En las faldas del volcán Ceboruco, la tierra es oscura, mineral y antigua. Parece un lugar donde nada podría florecer, un paisaje de “malpaís” forjado por el fuego. Sin embargo, en el pensamiento Wixárika, el corazón de la tierra nunca deja de latir.
El diseño central de este termo es el Hikuri (Peyote), el símbolo máximo de la Vida y el Éxito. Sus colores —verdes profundos, naranjas de fuego y amarillos solares— actúan como un faro sobre el fondo negro de la pieza.
A diferencia de otras flores, este Hikuri no necesita suelo fértil; se alimenta de la energía del sol (Tauwí) y de la fuerza del volcán. Es un corazón vibrante que nos recuerda que el éxito no nace de la facilidad.
Este termo es el embajador de Ahuacatlán. Lleva plasmada la capacidad de nuestra gente para transformar la piedra en arte y el desafío en oportunidad. Cada cuenta de chaquira es un latido de orgullo regional que brilla con más fuerza precisamente porque está rodeado por la “tierra oscura”.













